Artículo 4.4. (Julio Carabaña)
La multiculturalidad........ El autor hace una descripción de su concepción de éste término.
Sin embargo no me queda demasiado claro, cuando dentro de ésta multiculturalidad mete la diferencia entre hombres y mujeres. Sin embargo más tarde da su opinión sobre este tema, exponiendo su idea de que estas difrencias no han de ser consideradas como multiculturales, sino como intraculturales. ¿Quien considera entonces estas diferencias como multiculturales? no me queda claro..
Carabaña pasa posteriormente a reflexionar sobre la multiculturalidad en la escuela actual.
Expone la concepción de nuestro actual sistema, a cerca de la obligatoriedad de la educación, y a cerca de la concepción de que todos somos iguales.
Estoy de acuerdo con su opinión a cerca de que no hay que considerar que todos somos iguales. Estamos influenciados por nuestra sociedad, por nuestra cultura, por nuestras tradiciones, por nuestros amigos, familiares, etc. Somos diferentes, y quizá habría que plantearse que porque precisamente somos distintos, la educación no puede llevarse a cabo de forma tan homogénea como se pretende en muchas ocasiones.
Es de éstas diferencias precisamente desde las cuales podemos enriquecernos, y no debemos considerarlas como algo negativo, como es entendido en gran parte de nuestra sociedad.
Uno de los aspectos que me parecen de mayor interés del texto, es la consideración de que en muchas ocasiones reducimos los conflictos sociales a conflictos culturales. Estoy totalmente de acuerdo con esto, ya que la diferencia de sexos y de clase social, no deberían ser considerados nunca como diferencias culturales.
Una diferencia cultural ha de ir mas allá de ésto. No debemos conformarnos con reducir los problemas que existen a un solo término. Quizá los problemas que surjen de las diferencias que he comentado puedan ser considerados como tipos de discriminación, pero en ningún caso como problemas derivados de la multiculturalidad.
Un problema derivado de la multiculturalidad sí sería por ejemplo el incremento que hemos sufrido en los últimos años en cuanto a la llegada masiva de inmigrantes a nuestro país. Problema porque en muchas ocasiones éstos traen consigo como es lógico sus costumbres, sus religiones, sus lenguas, y todo esto origina grandes diferencias entre nuestra población. No obstante, no hay que pensar en asimilar a estas personas, en culturizarles, o introducirles en nuestras culturas, sino más bien en respetar las suyas propias, ya que no estamos en posición de poder afirmar que nuestra cultura es superior ni inferior a la de nadie. Debemos buscar un medio para educar a los niños con respecto a sus individualidades derivadas de su cultura, y a aceptar en general a las personas que provienen de ámbitos muy diferentes al nuestro, comprender que no existe una única realidad, sino diferentes perspectivas procedentes de cada cultura, y que todas ellas son respetables.
La cultura, no cabe duda, influye de forma determinante en nuestra personalidad, en nuestras concepciones sobre la vida, en nuestras costumbres. Y... sí, esto nos hace diferentes a las personas pertenecientes a diferentes culturas, pero no hay que considerar nunca que estas diferencias son debidas a aspectos biológicos, sino a como ya he dicho, la cultura en la que crecemos y nos educamos.
Por lo tanto, como conclusión final, me gustaría expresar la idea del autor, la cual comparto, a cerca de que deberíamos tratar a cada persona con respecto a sus cualidades particulares, independientemente de su cultura, etnia o alguna otra consideración cultural.
Fomentemos la igualdad, pero desde el convencimiento de que es necesario aceptar la diversidad existente.
